Muchos podrán pensar que una romántica que vive escribiendo de madrugada, debe vivir per se en melancolía, y no es así.
Sería un delito no escribir de lo que me hizo y me hace feliz.
Muchos podrán pensar que una romántica que vive escribiendo de madrugada, debe vivir per se en melancolía, y no es así.
Sería un delito no escribir de lo que me hizo y me hace feliz.
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