El anillo con el que jugabas cuando estabas nervioso fue un regalo de mi corazón para el tuyo. Te lo dije bien claro: Mi Para Siempre no entra en ningún acuerdo negociable, no es un simple adorno por más que ame tus manos y cómo lucen con aquello en plata, es acompañar cada uno de tus latidos siempre junto a los míos, es estabilizar cómo bombea tu sangre cuando aún nos topamos por la calle, es una Promesa de que creo Siempre en ti..